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Por María Caridad Araujo y Marta Dormal.

Empecemos por recordar tres hechos sobre los servicios de cuidado infantil para los niños de 0-3 años de edad que se han documentado ampliamente en este blog y en publicaciones recientes:

  • Los datos que existen sobre la calidad de estos servicios documentan que ésta es muy baja en todos los países de la región en donde se ha medido.

Ante esta realidad, los gobiernos de los países se enfrentan con una compleja disyuntiva. ¿Cómo responder a la demanda creciente por servicios de cuidado infantil? En particular, ¿cómo se puede hacer el mejor uso de los recursos públicos que financian este tipo de servicios?

Lo que hemos aprendido en Perú

 Junto con Norbert Schady, publicamos una investigación que puede dar algunas luces para responder a estas preguntas. En el estudio, empleamos datos de una muestra de 291 centros de cuidado infantil del Programa Nacional Cuna Más, en Perú. Para cada uno de estos centros, trabajamos con información sobre la calidad de la atención que reciben los niños en las aulas y sobre el nivel de desarrollo infantil de los pequeños. Esto se complementó con información adicional sobre las familias y las cuidadoras que se encargan de los niños.

La calidad en este estudio se enfoca en lo que los expertos llaman los procesos, que son los elementos que tienen un impacto directo en la experiencia cotidiana del niño, en su aprendizaje y en su desarrollo. Incluyen la manera en que se implementa el currículo y la frecuencia, tipo y naturaleza de las interacciones que ocurren entre los niños y los adultos que los cuidan. Para medir la calidad del proceso, decidimos usar un instrumento conocido como el Sistema de Calificación para la Evaluación en el Aula (Toddler CLASS, por sus siglas en inglés) en la calidad de las interacciones.

Los hallazgos principales de nuestra investigación son los siguientes:

  • Los niños logran resultados en su desarrollo significativamente mejores cuando han tenido en las aulas cuidadores capaces de ofrecer interacciones de mayor calidad.
  • Estas buenas interacciones entre el cuidador y el niño resultan particularmente beneficiosas para aquellos que tienen un nivel de desarrollo más bajo.
  • Además, los niños también logran mejores resultados en su desarrollo cuando son asignados a cuidadores más experimentados.
  • Estos cuidadores más experimentados tienen efectos positivos más importantes para los niños que tienen un nivel de desarrollo más alto.
  • No observamos que los niños que tienen cuidadores con más años de escolaridad presenten mejores resultados.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil?

Estos hallazgos tienen al menos dos implicaciones de política importantes. Primero, es indispensable invertir recursos en programas de capacitación previa y continua que permitan al personal que atiende a los niños en los centros de cuidado infantil mejorar sus competencias. Esto hará que puedan ofrecer interacciones de buena calidad -sensibles, cálidas, receptivas, ricas en vocabulario- a los chicos a su cargo. Sabemos que estas interacciones de calidad se traducen en mejores resultados de desarrollo para los niños. Y segundo, el personal más experimentado es también el más capaz de ofrecer oportunidades de aprendizaje y desarrollo. De ahí que tiene sentido mejorar las condiciones de trabajo y crecimiento profesional para retener a aquellos capacitados en los servicios y reducir los elevados niveles de rotación y abandono que se observan actualmente.

El desafío en la región

En un contexto de rápida expansión de cobertura de este tipo de servicios, como ha sido el de América Latina en años recientes, persiste esta tensión entre cobertura y calidad. ¿Es posible expandir la cobertura e implementar reformas importantes para mejorar la calidad simultáneamente? ¿Es necesario detener el ritmo del incremento en la cobertura y reenfocar los esfuerzos en consolidar la provisión de servicios de mejor calidad a escala?

Nuestra investigación no da respuestas definitivas a estas interrogantes debido a que los mecanismos institucionales que permiten ampliar y mejorar los servicios difieren considerablemente de un país a otro. Sin embargo, lo que sí sabemos con certeza es que la calidad de las interacciones entre los cuidadores y los niños es un factor determinante de los beneficios de asistir a este tipo de servicios y que esta dimensión de la calidad sigue siendo muy baja en la región.

¿Cómo se podría mejorar la calidad de procesos en los servicios de cuidado infantil de tu comunidad? Comparte tus ideas y tu experiencia en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

 

boton_espDescarga gratis la publicación: La calidad de los jardines de cuidado infantil y el desarrollo infantil

 

María Caridad Araujo es especialista líder de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Marta Dormal es consultora en Desarrollo Infantil Temprano en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Cuando hablamos de servicios de calidad, ¿qué viene primero?
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